Desde los años setenta los países occidentales comenzaron a preocuparse por la promoción de un arte contemporáneo de carácter público. Se impulsaron sus capacidades de acción más allás de las paredes del museo, lo que supuso el regreso de la escultura al espacio de las ciudades. La sociedad del bienestar demandaba nuevos hitos urbanos que pudieran dignificar un medio muy alterado por el desarrollismo constructivo. Las administraciones fueron generando la idea de un amueblamiento estético capaz de proporcionar una especial identificación de calles y barrios.
Esta obra se centra en las propuestas presentadas en Galicia a finales del siglo XX, pero enfocando también las tendencias internacionales.
124 páginas, ilustraciones, fotografías en blanco y negro, 28 x 21 cm